El proceso de
globalización que se ha venido desarrollando con gran fuerza desde la década de
los ochenta del siglo XX ha tenido grandes impactos en el área de la cultura.
En este sentido, es importante señalar que la globalización no es sólo un
proceso económico y financiero, sino también un proceso cultural que ha
implicado una nueva forma de organización social en todos los niveles.
Es
importante que señalemos que al término de la segunda guerra mundial, el mundo
experimentaba un proceso de internacionalización del capital; con diferentes
planes se apoyo a la reconstrucción, poniendo en integración a distintos
países. Esto es un parte aguas y base para el desarrollo de lo que hoy llamamos
como globalización.
En
un principio parece que la globalización tiene plenamente un sentido mayormente
económico; sin embargo el impacto de este fenómeno no es solo en lo económico,
impacta en todos los aspectos diarios de la vida de un país. Por esto mismo, la
globalización al influenciar en distintos aspectos, tiene lo que se puede
denominar cultura política global; el respeto a los derechos humanos, la
calidad de vida, democracia, empleo, preocupación por el medio ambiente, entre
otras, son enumerados en la llamada agenda global.
Actualmente
estamos impactados por procesos globales, de una magnitud sin precedentes. Como
aspecto positivo, nuestro mundo se caracteriza (y cada vez más) por un
incremento vertiginoso de los intercambios, tanto de capitales, bienes y
servicios, como de información, ideas, tecnologías y pautas culturales. Como
aspecto negativo, experimentamos procesos de enorme concentración de la riqueza
y de marginación social, y un agrandamiento vertiginoso de la brecha entre
países desarrollados y subdesarrollados del mundo, mientras se perfila en el
horizonte una crisis ecológica de alcance planetario

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