Para autores como Immanuel Wallerstein o Noam Chomsky, la globalización
es un viejo proceso, se puede remontar al imperio romano o al
expansionismo helenista, pero fundamentalmente se inicia con el surgimiento
del capitalismo, con los viajes de descubrimiento y la conquista del
continente americano, pues estas accionesrespondían a la expansión de un
modelo occidental y a la conformación de un sistema o modo de producción
determinado por el carácter internacional de las relaciones sociales
de producción. Sin embargo, muchos de los elementos que observamos
en el mundo contemporáneo no encuentran su explicación sólo en aquellos
fenómenos de expansión, como la estructura tecnológica, el avance en los transportes, las comunicaciones, la informática,
5 la Internet, etcétera.
Efectivamente, un rasgo muy destacado de la estructura tecnoeconó-
mica en nuestros días es la internacionalización de sus componentes, desplazando
el nivel estatal y político de la toma de decisiones en favor de
una racionalidad económica, regida por las empresas y corporaciones
multinacionales, así como organismos financieros internacionales, y por
una autodeterminación tecnológica que desplaza al trabajo como elemento
de acción política.
Néstor García Canclini prersenta tres tendencias caracterizan la situación latinoamericana respecto de este
tema. En primer lugar industrias culturales han pasado a ser los actores predominantes
en la comunicación y en la formación de la esfera pública. También
ocupan, dentro de cada sociedad, un lugar más significativo que las manifestaciones
artísticas y culturales tradicionales en la actividad económica para las
altas inversiones que movilizan la generación de empleos y el intercambio económico
y simbólico con otras naciones. Sin embargo, el tercer rasgo es contradictorio
con los dos anteñores: en estos mismos años en que las industrias culturales
ganan un lugar central se reduce la producción editorial, y cinematográfica
de los países latinoamericanos y se transnacionaliza la propiedad de los medios
de producción. En la publicación de libros, Argentina y México han debilitado
sus industrias mientras empresas transnacionales con base en España se
convierten en protagonistas del mercado regional en cine, televisión y música,
salvo Brasil y México, las impoj-taciones prevalecen cadavezmás sobre la producción
endógena y sobre la capacidad exportadora de los países latinoamericanos.
Este trabajo interpreta que la privatización y transnacionalización de las
industrias culturales, y la desresponsabilización de los Estados respecto de
ellas, ha generado una declinación de la vida pública y de la representación
de las sociedades nacionales en los medios de comunicación. Propone replantear
las políticas culturales superando el horizonte de lo micropúblico local o
nacional y buscando modos de acción en las esferas meso y macropúblicas
(nacional y transnacional).
No hay comentarios:
Publicar un comentario